Cuando uno piensa en relojes históricos, casi siempre aparece Rolex como una de las marcas más importantes del mundo. Aunque hoy en día mucha gente la asocia con lujo o gente famosa, la verdad es que muchos de sus primeros modelos se diseñaron como herramientas para trabajos duros y no para presumir. Uno de esos modelos que empezó como una herramienta y terminó convertido en una leyenda es el Rolex Submariner “Big Crown”. Este reloj no solo marcó un antes y un después en la relojería para buceo, sino que también dejó una huella cultural enorme, tanto en el mundo real como en el cine.
El Big Crown se llama así por una razón muy sencilla: su corona (la pieza que sirve para dar cuerda o ajustar la hora) es más grande de lo normal. Y aunque eso pueda parecer un simple detalle estetico, en realidad era una característica súper importante para los buceadores de los años 50. Hoy veremos por qué este reloj se volvió tan especial, cómo influyó en la exploración submarina y por qué los coleccionistas actuales lo consideran una pieza casi mitica.
El contexto histórico: los años 50 y la exploración submarina
Para entender el Submariner “Big Crown”, hay que ponerse un poco en la época. En los años 50, el mundo submarino se estaba volviendo súper popular. Jacques Cousteau estaba grabando documentales y despertando una fascinación enorme por el océano. A la vez, el buceo recreativo empezaba a crecer y el buceo profesional también se hacía más exigente.
En esa época no existían ordenadores para medir profundidades o tiempos de inmersión. Tampoco había relojes digitales o tecnología moderna. Así que los buceadores dependían totalmente de su reloj. Un fallo podía significar un accidente grave. Por eso, un reloj resistente al agua no era un capricho: era vital.
En 1953, Rolex creó el primer Submariner. Pero el modelo que realmente se volvió legendario fue el Ref. 6538, lanzado a mediados de los 50, conocido como el Big Crown. Este cambio parecía pequeño, pero fue una revolución para los buzos.
La corona sobredimensionada: el origen del apodo “Big Crown”
La característica más famosa del modelo es su corona grande. ¿Por qué era necesaria?
Pues porque los buceadores de la época usaban guantes gruesos y muchas veces tenían las manos mojadas o frías. Manipular una corona pequeña en esas condiciones era casi imposible.
La corona del 6538 era tan grande que sobresalía bastante del reloj. Además, no tenía protectores de corona, lo que lo hace muy reconocible incluso a simple vista. Gracias a su tamaño, el reloj se podía ajustar sin problemas bajo el agua o en condiciones difíciles.
Pero no era solo cuestión de comodidad. La corona desempeñaba un papel clave en la hermeticidad del reloj. Rolex usó su sistema “Brevet”, una tecnología patentada que sellaba el reloj con mayor seguridad. Eso hacía que el Submariner Big Crown fuera mucho más fiable que otros relojes de buceo de ese tiempo.
El diseño funcional que se convirtió en icono
El Submariner Big Crown no era un reloj pensado para el lujo. Era una herramienta. Por eso todos sus elementos tenían una función específica:
Bisel giratorio: permitía medir el tiempo de inmersión.
Marcadores grandes: facilitaban la lectura bajo el agua.
Lume fuerte: la pintura luminosa hacía que los marcadores se vieran incluso en la oscuridad absoluta.
Caja robusta: resistente a golpes y presión.
Lo más curioso es que, aunque el diseño era solo funcional, hoy se considera uno de los relojes más bonitos y elegantes que Rolex ha creado. Muchos relojes modernos tratan de imitar su estilo, pero ninguno tiene esa mezcla de simplicidad, fuerza y espíritu aventurero que el 6538 transmite.
James Bond y la explosión de popularidad del Big Crown
Una de las razones principales por las que el Big Crown se volvió un icono mundial fue su aparición en el cine. En varias películas de James Bond protagonizadas por Sean Connery, el reloj que aparece en la muñeca del famoso agente 007 es justamente el Rolex Submariner Big Crown.
En pantalla, el reloj encajaba perfectamente con la imagen del espía: elegante, resistente, clásico pero aventurero. Aunque la película nunca decía explícitamente el modelo, los fans más atentos lo reconocían fácilmente por la gran corona sin protectores.
Gracias a Bond, el Big Crown trascendió más allá del mundo del buceo. Pasó a ser parte de la cultura pop y se convirtió en un símbolo de estilo masculino.

La rareza del modelo y la búsqueda de la originalidad
Aquí es donde empieza la parte más interesante para los coleccionistas. El Submariner Big Crown fue producido durante muy pocos años. Y además, al ser un reloj de trabajo, muchos ejemplares se dañaron, se perdieron o fueron restaurados de forma incorrecta.
En el mundo de los relojes, una pieza completamente original es casi sagrada. Eso significa:
Que tenga su dial original
Que el bisel sea el correcto
Que la maquinaria no haya sido cambiada
Que la patina sea natural
Que no tenga piezas modernas sustituidas
Encontrar un Big Crown verdaderamente original es dificilísimo. Y como la ley de la oferta y la demanda siempre funciona igual, su valor se disparó.
Hoy, un Submariner Big Crown auténtico puede costar cientos de miles de euros, y algunos ejemplares han superado incluso cifras millonarias en subastas. Esto hace que muchas personas los vean casi como obras de arte más que como relojes.
La patina y el valor sentimental del Big Crown
Uno de los aspectos más bonitos de estos relojes es la patina, es decir, el envejecimiento natural del dial, del lume o del bisel. Con el paso de las décadas, algunos diales se vuelven más marrones, otros más grises, e incluso algunos biseles pierden parte del color.
Lo curioso es que este desgaste no solo no resta valor, sino que muchas veces lo aumenta. Los coleccionistas valoran mucho los signos del paso del tiempo, porque hacen que cada reloj sea único.
Para muchas personas, un Big Crown con patina representa un pasado de aventuras reales. No es solo un objeto caro; es un objeto con historia. Muchos fueron usados por buceadores profesionales, militares o exploradores. Algunos incluso muestran golpes o marcas que prueban que vivieron experiencias intensas.
El Big Crown como referencia en relojes modernos
Aunque Rolex sigue fabricando el Submariner, los modelos actuales tienen mucha más tecnología: biseles cerámicos, acero moderno, movimientos más precisos, etc. Pero muchos fanáticos sienten que los modelos modernos han perdido parte del “alma” que tenía el Big Crown.
El 6538 es considerado por muchos como el Submariner más puro y más auténtico. Su sencillez y su diseño sin adornos representan el espíritu original del buceo y de la aventura. Es por eso que tantos relojes de otras marcas tratan de imitar ese estilo vintage.
Las variantes del Big Crown y su complejidad coleccionista
Dentro del mismo modelo 6538 hay un montón de variantes. Eso hace que el coleccionismo sea todavía más complejo e interesante. Algunos ejemplos:
Dial de 2 líneas o de 4 líneas
Diferentes tipos de lume
Biseles con numeración distinta
Pequeñas diferencias en las inscripciones
Para un coleccionista serio, estos detalles pueden cambiar el valor del reloj en decenas de miles de euros. Hay expertos que pasan horas analizando cada foto de un Big Crown para determinar si es auténtico o no.
Conclusión: un reloj que se convirtió en leyenda
El Rolex Submariner Big Crown es mucho más que un reloj caro. Es una pieza de historia. Representa:
La exploración submarina
La ingeniería de los años 50
El cine clásico de James Bond
La evolución de la relojería
El paso del tiempo en un objeto
Y sobre todo, la idea de aventura
Para un estudiante como yo, que probablemente nunca tendrá uno, este reloj es casi como un objeto mitico. Pero incluso sin tenerlo, es imposible no admirar su historia. Pasó de ser una herramienta práctica a un símbolo mundial, algo que muy pocos objetos consiguen.
Y quizá lo más interesante es que nada de este éxito fue planeado. Simplemente, el Big Crown cumplió su función tan bien, que terminó dejando una marca imborrable en la relojería y en la cultura.












