Si hay una clase de relojes que siempre me ha fascinado, son esos que desafían las normas, los que albergan un diminuto cosmos mecánico operando con precisión asombrosa. Y hablando de firmas que crean relojes casi inverosímiles, una sobresale notablemente: Greubel Forsey. Hoy, les cuento sobre el Invention Piece 1, un reloj que revolucionó la relojería actual, una especie de mito entre coleccionistas, incluso sin ser un conocedor, se siente la singularidad al verlo.
¿Quiénes son Greubel Forsey, y por qué son tan reconocidos en la industria relojera?
Greubel Forsey nació en 2004, de la unión de dos maestros relojeros llamados Robert Greubel y Stephen Forsey. Desde el comienzo, la marca demostró una clara determinación por ser algo diferente.
Aquí está la versión revisada:
Ni relojes comunes, ni diseños aburridos, tampoco esas complicaciones que ya todos usan. Su meta era crear relojes que aportaran algo auténtico al mundo de la relojería, inventar cosas nuevas, complejidades que parecían imposibles o nunca vistas antes, no.
La marca funciona con tiradas muy limitadas. Hablamos de solo unos pocos relojes por año, creados totalmente a mano, con acabados impecables, en el pináculo de la perfección, y diseños casi escultóricos. No aspiran a hacer miles de relojes, prefieren pocas piezas, pero cada una, con una calidad asombrosa, como si fueran tesoros de un museo.
En ese panorama, llega el Invention Piece 1, una verdadera exhibición de potencia: un reloj que no solo dice la hora, si no que tambien exhibe las ideas de Greubel y Forsey en su forma mas pura.
Qué es Invention Piece 1 y, qué lo hace tan especial
El Invention Piece 1 fue presentao en 2007, un reloj diseñado para demostrar una revolución: el Double Tourbillon 30°, un mecanismo Greubel Forsey desarrolló, pa’ mejorar la precisión del reloj. Este mecanismo se volvió tan famoso que, desde entonces, es como la firma de la casa.
Pero el Invention Piece 1 no es solo un reloj con un mecanismo raro; tambien es una pieza hecha para exhibir la filosofía de la marca; un reloj donde cada detalle tiene un propósito, todo fue ideado para perfeccionar la cronometría, la estabilidad y la hermosura mecánica.
Si lo ves por primera vez, hasta intimida. No es un reloj normal con dos manecillas y números; es como mirar el interior de una maquína viva, con una arquitectura abierta en la esfera, exponiendo partes, que normalmente estaría oculta.
El Double Tourbillon 30°: ¡La estrella del espectáculo!
Para comprender porque este reloj es asombroso, hay que entender un poco el tourbillon.
Un torbellino, un ingenio Breguet de hace más de 200 años, para afinar los relojes de bolsillo. La idea de él, que la gravedad afecta al mecanismo en reposo, ideó una jaula rotatoria para equilibrar esto.
Ahora, Greubel Forsey creyó posible perfeccionar esa idea. Por eso, el Double Tourbillon 30°.
1. ¿Cómo opera el doble torbellino?
Dos jaulas, en vez de una, posee este mecanismo:
Una jaula interior inclinada a 30 grados.
Una jaula exterior, con giro propio.
La interior completa una vuelta en 60 segundos, mientras la exterior la da en cuatro minutos.
Lo de la inclinación a 30° no fue casualidad. Greubel y Forsey tras muchas pruebas hallaron que esa inclinación mejora la exactitud en posiciones típicas de la muñeca. O sea, no es mero adorno; es ingeniería.
2. Verlo, es increíble.
Es como ver un cosmos girando dentro de otro, el mecanismo en acción.
Se desplazan a ritmos diversos, con ángulos variados, dando una impresión de profundidad asombrosa. Resulta casi hipnótico, y, diría yo, es una de las complicaciones más espectaculares en la relojería contemporánea.

El diseño del dial una auténtica obra maestra revelada
El Invention Piece 1 carece de una esfera ordinaria. No exhibe números convencionales, ni marcadores usuales, nada que sea típico. La carátula es completamente diáfana, planeada para exponer la mecánica en su máximo brillo.
1. Interpretación del tiempo
Este reloj utiliza un sistema de discos giratorios para la visualización de la hora y los minutos. Aunque al inicio puede resultar algo desconcertante, con práctica, es bastante claro. Aunque bueno, no es precisamente un reloj que se adquiere simplemente para checar la hora. Esto es mas para deleitarse.
2. Grabados en detalle
Algo que siempre me fascinó es que el Invention Piece 1 esta repleto de inscripciones. No es un adorno superfluo, sino palabras que expresan la filosofía de Greubel Forsey: su anhelo de precisión, su devoción por el trabajo artesanal, su entrega a la reinterpretación de métodos ancestrales.
Es como si el reloj susurrara historias. Es como si compartiera secretos con solo mirarlo.
La caja del reloj: elegante y contundente
Los materiales del Invention Piece 1 son diferentes en cada versión aunque, por lo común, Greubel Forsey usa:
Oro blanco.
Oro rojo.
Platino.
La caja es considerable, con 435 mm de diámetro. Sin ser enorme, como los relojes de hoy dia, su forma y grosor la hacen prominente en la muñeca.
La carrura y asas brillan, pulidas a mano, sus acabados los mejores de la industria relojera. Imagínate: Greubel Forsey gasta horas puliendo y decorando, procesos industriales para otras marcas.
El movimiento: arte y alta relojería artesanal
El calibre del Invention Piece 1 se monta y termina a mano. Las máquinas no participan en el toque final. Cada parte pulida, biselada, cepillada, grabada por maestros, con años de práctica en estas técnicas.
Contando con una reserva de marcha de 72 horas, esto se exhibe en un indicador situado en la parte frontal del reloj.
El movimiento presume de una profundidad que aparenta tridimensionalidad, a diferencia de ser llano como en otros relojes. Sus componentes se ubican en múltiples niveles, evocando las plataformas de un edificio futurista.
¿Cuántas unidades hay? Una verdadera pieza de coleccionista.
El Invention Piece 1 se fabricó en una tirada ultra-limitada, concretamente:
11 ejemplares en oro rojo.
11 ejemplares en oro blanco.
11 ejemplares en platino.
Resultando en una escasa cantidad de 33 relojes a nivel global.
Esto, convierte el reloj en una joya de valor incalculable. Los precios sin problemas pueden exceder el millón de euros en subastas, se trata de una de esas piezas raramente visibles, excepto en fotografías o exposiciones temporales.
Mi percepción personal como estudiante.
A ver, ni soñando podría adquirir un reloj de este calibre, ni viviendo múltiples vidas. No obstante, eso no impide mi admiración, considero que es uno de los relojes más impresionantes y originales de la relojería contemporánea.
Me encanta lo que destaco; se percibe que este no fue pensado para lucir lujoso, más bien como una exhibición de ingenio y creatividad. No se asemeja a nada que haya vislumbrado anteriormente. Y a pesar de ser peculiar, hasta un tanto sobrecargado, logra transmitir muchísimo.
Asimismo, me fascina cómo Greubel Forsey comprueba que la relojería persiste vibrante, siempre innovando. No todo radica en historia antigua o seguir costumbres. También, existe espacio para reimaginar mecanismos, para probar con ideas nuevas. El Invention Piece 1 es tipo un recordatorio de que el tiempo no solo se calcula, sino que se puede crear de formas nuevas.
En conclusión
El Greubel Forsey Invention Piece 1 no es un reloj ordinario. Es una mezcla de:
Ingeniería extrema,
Artesanía manual de altísimo nivel,
Diseño futurista,
Historia relojera reinterpretada,
Y una complicación que transformó la relojería moderna: el Double Tourbillon 30°.
Es una pieza no concebida para agradar a todos, sino para revelar hasta dónde puede llegar el ser humano cuando decide perfeccionar algo tan vetusto como la medición del tiempo.
Es costoso, reservado, y probáblemente fuera del alcance de casi tod’s nosotros, aun así, esto no le restah valor. Para mí, este reloj es, sin duda, un ejemploh de cómo la relojería, lográ, conjugar arte, ciencia, e imaginación al mismo tiempo.












