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El Rolex Daytona “Paul Newman”: un reloj que se convirtió en leyenda

Cuando uno piensa en relojes famosos, probablemente lo primero que se le venga a la cabeza sea alguna marca de lujo, como Rolex, Patek Philippe o Audemars Piguet. Pero dentro de todas esas marcas y todos esos modelos que existen, hay uno que sobresale por encima del resto, no solo por su calidad o por su diseño, sino por la historia casi cinematográfica que lo envuelve. Me refiero al Rolex Daytona “Paul Newman”, un reloj que pasó de ser un modelo relativamente ignorado en su época, a convertirse en uno de los objetos más deseados y valiosos del mundo. Parece una exageración, pero no lo es. Este reloj es casi una leyenda moderna, un objeto que mezcla cine, automovilismo, moda, coleccionismo y, sobre todo, casualidad.


Para entender por qué este Daytona es tan especial, primero hay que saber un poco sobre Rolex y sobre la época en la que apareció. Los años 60 fueron una etapa de muchos cambios: la tecnología avanzaba rápido, la moda cambiaba cada año, y también los relojes empezaban a evolucionar de ser simples herramientas para convertirse en accesorios de estilo. Rolex, que ya era una marca reconocida por su calidad, comenzó a interesarse por el mundo del motor, que en ese momento tenía una gran influencia cultural. Las carreras de coches se estaban volviendo súper populares, y muchos pilotos necesitaban relojes capaces de medir el tiempo exacto de las vueltas en la pista.


Aquí es donde entra el Rolex Cosmograph Daytona, un cronógrafo creado precisamente para los pilotos. Su nombre viene del circuito de Daytona, en Florida, que era uno de los lugares más famosos para las carreras de velocidad. El reloj tenía taquímetro, cronógrafo y un diseño pensado para soportar condiciones duras. Era funcional, resistente y práctico, pero no era el éxito que Rolex esperaba. De hecho, muchos modelos se quedaron años en las vitrinas sin venderse. Parece raro pensarlo ahora que vale millones, pero en la época no era el preferido del público.

Sin embargo, había algo que hacía a algunos de estos Daytona diferentes: los llamados diales “exotic”, diseñados por la empresa Singer. Estos diales tenían colores más atrevidos, números de estilo art déco y detalles que los distinguían del diseño más clásico de Rolex. Para la mayoría de compradores de los años 60, estos diales parecían demasiado extraños, casi fuera de lugar. Y por eso, irónicamente, fueron los que menos se vendieron. Esa baja demanda es precisamente lo que hoy los hace tan raros.


El giro inesperado llegó gracias a un actor que no solo era famoso, sino que se había convertido en un icono del cine estadounidense: Paul Newman. Además de actor, Newman era piloto aficionado de carreras, y uno bastante serio. Su esposa, Joanne Woodward, le regaló un Daytona con dial “exotic”, que él comenzó a usar siempre. Lo llevaba puesto en sesiones de fotos, en rodajes, en eventos, en su vida diaria, y también cuando corría. Sin proponérselo, Paul Newman convirtió aquel reloj ignorado en un símbolo de estilo. Las fotos en las que aparece con él fueron las que hicieron que los coleccionistas, muchos años después, empezaran a llamarlo “Paul Newman Daytona”.


Y aquí viene uno de los detalles más interesantes: durante décadas, casi nadie sabía que ese reloj era especial. No existía todavía el fenómeno del coleccionismo moderno, ni internet, ni subastas millonarias. El valor del reloj empezó a crecer lentamente cuando los coleccionistas de los años 80 y 90 comenzaron a notar que los Daytona con diales “exotic” eran mucho más raros que los normales. Leeendo revistas antiguas del sector o hablando con otros coleccionistas, muchos se dieron cuenta de que esos modelos tenían características únicas y poco comunes. Y pronto se descubrió que Paul Newman usaba precisamente uno de esos diales raros.

Desde entonces, el mito empezó a construirse casi solo. Cada vez circulaban menos ejemplares en buen estado, muchos habían sido modificados o “restaurados” sin cuidado, lo que afectaba su originalidad. Y en el mundo de los relojes, que algo sea 100% original es casi sagrado. Así que encontrar un Daytona “Paul Newman” auténtico era como encontrar un tesoro enterrado.


El punto máximo del mito se dio en 2017, cuando el reloj personal de Paul Newman salió a subasta. La noticia corrió por todo el mundo, y había una enorme expectativa. Era como subastar un pedazo de historia del cine, del deporte y del lujo al mismo tiempo. Cuando finalmente se vendió por más de 17 millones de dólares, el Rolex se convirtió en uno de los relojes más caros jamás vendidos en la historia. De repente, todo el planeta sabía qué era un Daytona Paul Newman.


Pero más allá del precio, lo importante es entender por qué este reloj despierta tanta pasión. Primero, por la historia que tiene detrás. No es un simple objeto, sino un símbolo de una época y de una persona muy querida. Paul Newman tenía fama de ser humilde, solidario y auténtico, y mucha gente siente que ese reloj representa también esa personalidad.

Segundo, por su diseño. Aunque en los años 60 parecía “demasiado raro”, hoy sus colores contrastados, sus números art déco y su estética retro lo hacen único. Muchos relojes modernos intentan imitar ese estilo vintage que el Paul Newman ya tenía desde su creación, sin que nadie lo apreciara en su momento.

Tercero, por su rareza. Se estima que solo un pequeño porcentaje de los Daytona fabricados entre los años 60 y 70 llevan el dial “exotic”. No hay cifras oficiales, porque Rolex no suele publicar datos exactos de producción, pero se cree que son quizás unos pocos miles, o incluso menos. Y de ellos, muchos se han perdido, dañado o reemplazado. Esto hace que cada unidad original sea casi un objeto de museo.


Además, el movimiento mecánico del Daytona de esa época es totalmente manual, lo que le da un encanto especial en una época donde casi todos los relojes son automáticos o digitales. Hay algo poético en tener que darle cuerda cada día, como si fuera una pequeña rutina que te conecta con la historia del reloj.


Otro aspecto que lo hace fascinante es cómo el mercado del coleccionismo ha cambiado gracias a él. Antes, muchos relojes vintage se consideraban simplemente viejos, y algunos incluso se guardaban en cajones sin valor aparente. Hoy, gracias en parte al mito del Paul Newman, los relojes antiguos se estudian, se investigan y se cuidan como si fueran obras de arte. Los coleccionistas buscan detalles minúsculos como el tipo de letra, el color original del bisel o el desgaste natural de la esfera. Un pequeño cambio puede valer miles de euros de diferencia.


Toda esta fiebre por los Paul Newman ha hecho que también aparezcan muchas falsificaciones o relojes “frankeados”, como se dice en el mundillo, que significan piezas mezcladas de distintos modelos. Por eso los expertos recomiendan siempre investigar muy bien antes de comprar uno. Lo curioso es que incluso con todos esos riesgos, la demanda sigue creciendo. El reloj es tan deseado que incluso un ejemplar en peor estado puede valer una fortuna.


En definitiva, el Rolex Daytona “Paul Newman” es mucho más que un reloj bonito o caro. Es la demostración de cómo un objeto puede convertirse en un mito por una mezcla casi perfecta de azar, estética, historia personal y cultura popular. Paul Newman nunca imaginó que su reloj terminaría costando millones ni que su estilo marcaría una tendencia que duraría décadas. Pero así pasa a veces con las cosas icónicas: nacen sin intención.


Hoy en día, cuando alguien ve un Paul Newman, no está viendo solo acero y engranajes. Está viendo un pedazo de historia, un objeto que sobrevivió 60 años y que aún sigue despertando emociones. En un mundo lleno de tecnología, relojes digitales y teléfonos que lo hacen todo, este reloj nos recuerda que hay cosas que valen por lo que representan, no solo por lo que pueden medir.


Intentar entender por qué este reloj es tan legendario también ayuda a ver que hay objetos que cobran significado con el tiempo. Que algo que fue considerado “raro” o “poco atractivo” puede, años después, convertirse en la joya más preciada para miles de coleccionistas. Pero sobre todo nos muestra cómo las historias humanas dan valor a las cosas. Porque sin Paul Newman, sin sus películas, sin las fotos en las que aparece con el reloj, y sin la curiosidad de los coleccionistas que empezaron a estudiarlo, este Daytona sería solo un modelo más.

Y quizá esa sea la mayor enseñanza que deja: las cosas adquieren importancia cuando las personas las conectan con recuerdos, emociones o narrativas que las hacen unicas. El Rolex Daytona “Paul Newman” no es solo una máquina de medir el tiempo. Es un símbolo, una historia, un accidente cultural que terminó marcando la relojería para siempre. Y aunque parezca increíble, todo empezó con un regalo de una esposa a su marido, sin ninguna intención de crear una leyenda.

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