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Audemars Piguet Royal Oak Concept Laptimer Michael Schumacher: el reloj que nació para romper las reglas

Cuando uno piensa en relojes famosos o modelos importantes dentro de la relojería, normalmente vienen a la cabeza cosas como el Royal Oak original, el Nautilus o el Daytona. Pero hay relojes que no sólo son especiales por sus materiales o por lo que cuestan, sino porque detrás tienen una historia impresionante, una especie de mezcla entre innovación, homenaje y leyenda. Ese es exactamente el caso del Audemars Piguet Royal Oak Concept Laptimer Michael Schumacher, un reloj que no se parece a nada que la marca hubiera hecho antes y que, según yo, representa una de las colaboraciones más potentes entre deporte y relojería.

Este reloj no es simplemente un “Royal Oak” distinto. Es una pieza que nace directamente de una relacion entre un piloto que fue uno de los más grandes de la historia y una marca que lleva más de un siglo haciendo relojes complicados. Y además, tiene una complicación tan rara, tan específica y tan técnicamente difícil que solo por eso ya merece estudio. Por eso elegí escribir sobre este modelo: porque es la clase de objeto que demuestra que la relojería es mucho más que lujo; es ingeniería, creatividad y, en este caso, también un homenaje casi emocional.


Michael Schumacher y Audemars Piguet: dos mundos que se unen

Antes de hablar del reloj en sí, hay que entender la figura de Michael Schumacher, probablemente el piloto más famoso en toda la historia de la Fórmula 1. Fue siete veces campeón del mundo, y durante años dominó cada carrera como si fuera invencible. Aparte de eso, era un apasionado de los relojes y estaba involucrado en proyectos de ingeniería, así que no sorprende que Audemars Piguet lo buscara para colaborar.

La historia del Laptimer comienza cuando Schumacher le pide a los ingenieros de AP un reloj capaz de hacer algo que ningún otro reloj mecánico del planeta podía hacer: medir tiempos de vuelta consecutivos utilizando dos cronógrafos independientes, pero combinados en un mecanismo único. Para un piloto profesional, medir tiempos precisos es esencial, y aunque existen cronómetros electrónicos, él quería algo mecánico, algo que representara pureza técnica.

Audemars Piguet aceptó el reto, y esto llevó cinco años de desarrollo. Cuando lo pienso digo: “madre mia, cinco años solo para una función nueva”, pero en relojería eso es totalmente normal, especialmente si estás haciendo algo que nunca había existido.


¿Qué es exactamente un Laptimer?

Aquí viene lo interesante. Un “laptimer” es básicamente un cronógrafo que puede medir vueltas sucesivas sin parar el temporizador principal. La mayoría de cronógrafos normales pueden medir tiempo desde cero hasta que los paras, pero si quieres medir vueltas, tienes que parar, resetear y volver a arrancar. Eso para un piloto o para alguien que necesita precisión absoluta es un problema.

El reloj de Schumacher tenía que poder:

Medir un tiempo de vuelta.

Guardarlo.

Iniciar el siguiente inmediatamente.

Comparar tiempos entre sí.

Eso mecánicamente es una locura. Por eso el Laptimer tiene dos cronógrafos que trabajan juntos, pero no de forma tradicional. El movimiento puede congelar un contador mientras el otro sigue corriendo, y luego intercambiar funciones con un botón especial situado a las 9. Todo eso sin perder precisión.

Cuando lees esto, te das cuenta de que más que un reloj, parece una especie de mini motor de Fórmula 1 en tu muñeca. Y eso es exactamente lo que Schumacher quería.


Un diseño que parece sacado del futuro

El Audemars Piguet Royal Oak Concept Laptimer Michael Schumacher no es un reloj “bonito” en el sentido clásico, y eso es parte de su encanto. No está hecho para parecer elegante, sino para verse como una máquina, una herramienta extrema. La caja está hecha en forged carbon, o sea, carbono forjado, un material super resistente y super ligero que AP usa en modelos especiales.

El diseño sigue la línea de los Royal Oak Concept, que son como el lado experimental de Audemars Piguet. No tienen la misma estética que el Royal Oak clásico de Gérald Genta, sino una versión más agresiva, más técnica, como si fueran relojes que un astronauta usaría.

La caja mide 44 mm, que parece enorme, pero este tipo de reloj necesita ese tamaño para alojar la complicación interna. Tiene protector de pulsadores, tornillos hexagonales y una presencia muy marcada. Es ese típico reloj que cuando lo ves piensas: “vale, esto no es para cualquiera”.

La correa es de caucho, y la forma de la caja hace que el reloj se sienta como si estuviera fusionado con el brazo. No es un reloj para meter debajo del puño de la camisa. Es un reloj para llevar con ropa deportiva o directamente para que lo vean.


Los detalles que homenajean a Schumacher

Audemars Piguet añadió varios detalles que conectan el reloj directamente con el piloto. En la parte superior del bisel tiene siete estrellas, que representan los siete campeonatos mundiales de Schumacher. También se incluyeron detalles rojos, inspirados en su casco.

Ese tipo de cosas me parecen super especiales, porque hacen que el reloj no sea solo un ejercicio técnico, sino también una pieza cargada de significado. No es un reloj que AP habría sacado sin esa relación con Schumacher. Y eso lo hace aún más único.


El movimiento: calibre 2923, una bestia mecánica

Dentro del reloj está el calibre Audemars Piguet 2923, un movimiento que solo podía existir para esta pieza. Está compuesto por más de 400 componentes, casi todos ajustados a mano. Tiene una reserva de marcha impresionante y permite tres modos diferentes de cronógrafo, algo que simplemente no se veía antes.

Una de las cosas más increíbles es ver fotos del mecanismo desde atrás: parece un motor de competición miniaturizado, con puentes esqueletizados y acabados que mezclan tecnología con artesanía. En clase de tecnología hablamos de engranajes y mecanismos, pero esto está a otro nivel. Es como comparar un patinete con un coche de 600 caballos.


Un reloj con un mensaje emocional

Algo que hace este reloj incluso más profundo es que todo el proyecto se terminó justo antes del accidente de Schumacher en 2013. Después de eso, AP decidió lanzar el reloj como homenaje y donar parte de los ingresos a la fundación del piloto. Eso le da un componente emocional que no muchos relojes tienen.

Este reloj no es solo ingeniería: es un homenaje a una carrera extraordinaria, y también un recordatorio de la fragilidad humana. Para mucha gente, eso lo convierte en una pieza muy especial.


Una edición limitada (y carísima)

El Royal Oak Concept Laptimer Michael Schumacher se lanzó en edición limitada de 221 unidades, un número que representa su número total de podios en la Fórmula 1. Esto hace que sea ultra escaso y buscado por coleccionistas.

Y claro, su precio es de locos. Cuando salió costaba más de 200.000 euros, pero hoy en el mercado secundario se paga muchísimo más. Es casi imposible conseguir uno, porque la gente que lo tiene normalmente no lo vende.

Y sinceramente, si yo tuviera uno, tampoco lo vendería. Es literalmente un pedazo de historia.


¿Es un reloj para todos?

Sinceramente, no. Es grande, complejo, caro y super específico. Esto no es un reloj de vestir, ni un reloj clásico, ni un reloj para llevar al insti. Es un objeto de ingeniería creado para hacer algo que ningún otro reloj mecánico podía hacer. Y además, es un símbolo del legado de Schumacher.

No está hecho para quienes buscan lujo discreto. Está hecho para quien aprecia la técnica purísima, la innovación extrema y la historia detrás.


Conclusión: un reloj que va más allá de la relojería

El Audemars Piguet Royal Oak Concept Laptimer Michael Schumacher no es un reloj cualquiera. Es una pieza que mezcla ingeniería de precisión, homenaje deportivo, tecnología avanzada y un diseño casi futurista. Representa un momento concreto en la historia de Audemars Piguet y también en la de un deportista que cambió su disciplina para siempre.

Lo que más me impresiona es que este reloj solo existe porque Schumacher pidió algo imposible, y Audemars Piguet decidió decirle que sí. Es una prueba de que la relojería todavía puede sorprendernos, incluso en un mundo lleno de pantallas y tecnologia digital.

Es una pieza que no solo mide el tiempo: también guarda una historia, un legado y un homenaje. Un reloj que demuestra que la relojería puede ser algo más grande que un objeto; puede ser arte, memoria y ciencia al mismo tiempo.

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