Normalmente, al pensar en relojes, uno visualiza algo pa’ que marque la hora, la fecha, y si es más pro, quizás cronógrafo o fase lunar. ¡Pero lo que montó Vacheron Constantin con la Referencia 57260 es colosal, exageradísimo, fuera de serie que casi parece mentira! Literalmente, es el reloj con más enredos, jamás hecho en la historia.
En este texto, desglosaré quién lo creó, el tiempo invertido, las razones de tanta complejidad, las funciones (¡son bestiales!), su apariencia y el impacto en la relojería.
¿Quién es Vacheron Constantin y porqué importa tanto?
Antes de sumergirnos en la intrincada aventura del 57260, ¡primero necesitamos comprender la esencia de la marca! Vacheron Constantin, no es simplemente una marca, no señor. Es la casa relojera más longeva del globo, establecida en 1755 y funcionando sin interrupciones desde entonces, ¡asombroso! A pesar de guerras, crisis, revoluciones industriales, y todas las metamorfosis imaginables, ellos continuaron forjando relojes.
El nivel de maestría artesanal y tradición de Vacheron es tan sublime que muchos dicen que, si la relojería fuera un templo, Vacheron sería uno de sus pilares fundamentales. No es una marca tan grandiosa como Rolex ni tan publicitada como Audemars Piguet, es más reservada, más clásica, más «de la vieja escuela», pero con el toque más distinguido que puedas concebir.
Y en el seno de esta marca, laboran algunos de los relojeros más virtuosos del mundo. Tres de ellos fueron elegidos para diseñar la obra maestra más colosal jamás creada: el renombrado 57260.
El origen de una obra que parecía imposible.
La crónica del 57260 arranca con un coleccionista privado, cuyo nombre, por cierto, nunca ha salido a la luz, este solicito a Vacheron Constantin que diseñara el reloj de bolsillo más complejo del universo.
Pero yo, yo no buscaba un simple reloj común, no señor, yo anhelaba algo que sobrepasara todo lo ya creado.
Vacheron aceptó el desafío y asignó el proyecto a un equipo de tres «maestros relojeros» quienes se dedicaron durante ocho largos años a crear el reloj. ¡Ocho años!. Más de 2800 componentes. Montones de pruebas. Miles de horas, todo a mano.
Es una pieza única, o sea, solo hay un 57260 en todo el globo. Sin ediciones limitadas, tampoco segundas versiones, es único y punto final. Y por tal razón su valor es inestimable, se cree que el comprador aflojó entre 8 y 10 millones de dólares.
¿Qué diablos significa “57 complicaciones”?
Aquí llega uno de los puntos más impactantes del reloj. En el mundo de la relojería, una “complicación” es toda función que va más allá de mostrar la hora básica. Una complicación puede ser:
un calendario
un cronógrafo
un repetidor de minutos
una fase lunar
un tourbillon
etcétera.
Muchos de los relojes actuales poseen de 1 a 4 complicaciones. Relojes súper complejos quizás tengan 12 o 15. Patek Philippe presenta relojes con 20 y pico.
Pero el Vacheron Constantin Reference 57260, ¡este tiene 57!.
Es, sencillamente, una locura.
¡Qué enredo de cosas, casi un libro completo para desmenuzarlo todo! Montones, ni siquiera habían existido antes algunas de ellas, otras directamente resurgen para este relojito.
Intentaré explicar las clave, de forma que se entiendan sin volverse uno loco.

Las complejidades más bestias del 57260
✔ Triple calendario
El reloj viene con:
calendario gregoriano, o sea el que usamos.
calendario hebreo, por supuesto.
calendario lunar súper exacto
El calendario hebreo es especialmente lioso, usa otro sistema que el de hoy. Los relojeros tuvieron que ingeniar mecanismos jamás vistos, para que todo casara a la perfección.
✔ El tourbillon con carcel esférica
El reloj presenta un tourbillon, el cual mejora la precisión. ¡Pero no cualquier tourbillon!, uno con jaula esférica que gira con movimientos super elegantes, como si flotara.
✔ Repetidor de minutos recontra mejorado
El 57260 puede sonar la hora con unas campanillas internas, ¡como un microreloj musical! No solo las horas y cuartos, sino que tiene modalidades que lo convierten en uno de los repetidores mas difíciles de la historia.
✔ Cronógrafos de nivel absoluto
Posee:
Un cronógrafo clásico
Un cronógrafo rattrapante, dos agujas pa’ tiempos intermedios
Cronógrafo con segundos muertos
Indicador de reserva de marcha, del cronógrafo
Solamente la parte cronógrafo ya ser’ia una obra maestra sin dudarlo. Pero acá, lo mezclaron con otras cincuenta y tantas complicaciones más!
✔ Indicadores astronómicos
Contiene funciones asociadas con:
Fases lunares precisas
Ecuación del tiempo
Amanecer y ocaso, depende de la ubicación del usuario
Duración del día
Duración de la noche
Casi es como cargar un observatorio astronómico en el bolsillo, no crees?
✔ Alarma con timbre
Algo bien raro en un reloj de bolsillo tan complejo.
✔ Complicaciones religiosas
El calendario hebreo agrega funciones únicas, que pocos relojes en la historia han poseído, tales como:
Fecha de Yom Kippur
Hora del amanecer y el anochecer, segun la tradición judía
Número de semanas del año hebreo
Esto evidencia la personalización del reloj, para su dueño.
El diseño exterior una caja que parece una catedral
El 57260 está hecho de una caja de oro blanco pulido que pesa más que algunos teléfonos modernos, vaya!
Es colossal, con 98 mm de diámetro, casi el ancho de una mano.
Ahora bien, es complicado amontonar 2800 partes en una cajita.
Cuenta con dos esferas, una delante y otra detrás, no había sitio para todo en un lado, literalmente. Cada esfera, vaya, es una obra maestra, con indicadores, agujas, subesferas, señales distribuidas de forma que nada se vea desordenado (aunque la primera vez que lo ves, asusta un poquísimo jajaja).
El acabado es completamente manual. Cada número, cada aguja, cada trazo tiene una exactitud que parece cosa de ciencia ficción.
Impresión al mirar este reloj (desde el punto de vista de un estudiante)
Al ver una foto del 57260, me imagine que era un montaje, a decir verdad. No concebia que un reloj tuviera tantas cosas juntas. Después, un vídeo explicaba sus complicaciones y dije “esto, ya sobrepasa lo creíble”.
No soy coleccionista ni tengo dinerito para comprar ni una mínima parte de lo que vale esta pieza, pero aun así siento que este reloj es, como, la cima absoluta del arte mecánico humano. Hay gente que alucina con superordenadores, coches eléctricos o naves espaciales, ¡ya ves!. Yo creo que la relojería, cuando llega a este nivel, también tiene ese toque de genialidad que te deja pensando en la capacidad del ser humano para crear cosas increibles, asombroso.
Es como un recordatorio de que, incluso en un mundo digital, todavía se pueden hacer maravillas con engranajes, resortes, tornillos y manos humanas. Es casi poético, ¿sabes?
Por qué este reloj es histórico, ¿verdad?
El 57260 no es solo un récord, ¡eh!. Es:
un testamento del poder creativo humano
una demostración del talento extremo
una obra cuyo valor no es solo económico, sino cultural
un símbolo de lo que puede hacer la artesanía sin limites
No es un reloj para vender en tiendas, definitivamente no. No es un producto. Es una obra única, irrepetible, que quedará para siempre como el reloj más complicado de la historia.
Quizás, en un futuro, otro reloj se proponga superarlo, pero casi impensable, alcanzar esta cúspide demandará años, milliones de dólares, relojeros excepcionales, y un cliente que no vacile en costear semejante suma, ¡todo por una sola pieza!
Conclusión: Un prodigio mecánico.
Luego de investigar y escribir sobre el Vacheron Constantin Reference 57260, creo, sin exagerar, que se trata de uno de los objetos más asombrosos engendrados por la humanidad, en cualquier era. No solo en la relojería, sino en la artesanía en general tambien.
Este reloj, oh no, no simplemente cronometra el tiempo…
¡Es un compendio de la capacidad humana! Para concebir lo imposible, y luego, hacerlo realidad, vaya.
Aunque solo exista uno, y si bien casi nadie pueda admirarlo personalmente, su sola existencia altera el devenir de la relojería, para siempre, creame.
Como humilde estudioso, solo aspiro, anhelo, algún día tener la suerte de contemplarlo, aun tras un cristal en una exposición. Porque esto, amigo, no es un reloj; ¡es una obra maestra!, de aquellas que estudiamos en historia, demostrando que la genialidad aún palpita.












