Cuando me puse a investigar sobre relojes famosos para un trabajo de clase, nunca pensé que acabaría encontrandome con un reloj tan curioso como el Audemars Piguet Royal Oak Offshore “End of Days”. Yo antes creía que todos los relojes caros eran mas o menos igual: dorados, elegantes, con números romanos y para señores mayores con traje. Pero luego te encuentras con una pieza como esta, que parece mas salida de una pelicula de acción de los 90 que de una relojería suiza tradicional, y te das cuenta de que este mundillo tiene muchísimo mas de lo que parece.
Este modelo en concreto es súper especial porque no solo fue uno de los Offshore más importantes de la historia, sino que también casi creó una tendencia dentro de la relojería de lujo. Lo curioso es que todo empezó gracias a una colaboración con una peli que hoy en día casi nadie recuerda pero que en su momento fue un buen boom: End of Days, protagonizada por Arnold Schwarzenegger. El nombre ya suena épico, y el reloj todavía más.
Un reloj nacido del cine
Audemars Piguet ya era una marca importante desde antes, pero con la línea Offshore querían algo más agresivo, más deportivo, más rompedor. Y justo en 1999, cuando salió End of Days, decidieron hacer una edición limitada inspirada en la película. Si lo piensas, es un poco loco, porque hoy las marcas se cuidan mucho de con quién colaboran, pero entonces simplemente se tiraron a la piscina.
En la peli Schwarzenegger interpreta a un ex-policía que tiene que salvar al mundo del fin de los tiempos (literalmente), y como buen héroe musculoso necesitaba un reloj grande, resistente y que pareciera capaz de sobrevivir a una explosión. El Royal Oak Offshore ya tenía esa vibra, así que fue perfecto para la colaboración.
Yo la verdad no vi la película, pero viendo fotos y videos entiendo por qué el reloj encajaba tan bien. Además, esta colaboración fue una de las primeras veces que una marca de lujo trabajaba tan directamente con Hollywood, algo que hoy nos parece super normal pero antes era casi revolucionario.
Una estética negra que cambió el juego
Si hay algo que define el Royal Oak Offshore “End of Days”, ese algo es el color negro. No un negro cualquiera, sino un negro mate, profundo, casi táctico. Antes de este modelo, los relojes “all black” casi no existian en el mundo del lujo. Había relojes oscuros, sí, pero no así, con este rollo militar y misterioso.
De hecho, muchos expertos dicen que este reloj fue el que popularizó los relojes completamente negros, y gracias a él otras marcas empezaron a sacar modelos en cerámica negra, carbono, titanio oscuro, etc. Osea, que el “End of Days” marcó tendencia de verdad.
La caja
La caja del reloj es de acero con recubrimiento PVD negro, algo que hoy es bastante común pero que en 1999 era toda una declaración de intenciones. El PVD se ralla más fácil que la cerámica moderna, pero en esa época era de lo más futurista que había.
Además mide 42 mm, pero como es un Offshore parece mucho más grande por lo robusto que es. Tiene ese look de “yo puedo con todo”, como Schwarzenegger mismo. Yo imagino que si algún amigo mio se lo pusiera, parecería que lleva un pequeño tanque en la muñeca.
Detalles amarillos
Lo que más rompe con el negro son los toques amarillos en los números, las agujas y la escala taquimétrica. Este contraste amarillo-negró no solo queda brutal, sino que además mejora la legibilidad. Es como si estuvieras viendo un panel de un helicóptero militar o algo así.
La combinación es tan agresiva visualmente que entiendes por qué muchos consideran este reloj uno de los más icónicos de toda la linea Offshore.
La correa
Otro detalle chulo es la correa de Kevlar. Sí, Kevlar, el material con el que se hacen los chalecos antibala. Es un poco exagerado para un reloj, pero en la época eso impresionó muchísimo. Además le daba ese toque táctico y resistente que combinaba perfecto con la estetica de la película.
Hoy en día ya no se usa tanto Kevlar en relojes, pero en ese momento fue otra innovación que Audemars Piguet se atrevió a probar.

Un movimiento que cumple sin ser la estrella
A diferencia de otros relojes suizos que presumen de movimientos super complicados y tourbillones y cosas así, el “End of Days” no destaca tanto por dentro como por fuera. Pero eso no significa que sea malo, ni mucho menos.
Lleva un calibre 2226/2840, basado en un movimiento Jaeger-LeCoultre, pero modificado por Audemars Piguet. Es automático, resistente, confiable y adecuado para un reloj que tira más hacia lo deportivo que hacia lo elegante.
Este modelo tiene función de cronógrafo, fecha y por supuesto la famosa corona atornillada que ayuda a la resistencia al agua.
Aunque no sea el movimiento más espectacular de la marca, cumple perfectamente y mantiene toda la esencia de un reloj pensado para acción y para el día a día (si es que alguien se pone un reloj rarísimo de miles de euros para el día a día, claro).
Edición limitada a 500 piezas
Una de las razones por las que este reloj es tan deseado es su producción ultra limitada. Solo existen 500 unidades en todo el mundo, lo cual lo convierte en una pieza prácticamente imposible de ver en persona.
Muchos de ellos ni siquiera se usaron: algunos coleccionistas lo guardaron nuevo desde el día uno, esperando que subiera de precio. Y vaya si subió.
Hoy este reloj es considerado un icono del Royal Oak Offshore y uno de los modelos más coleccionables de Audemars Piguet. Incluso hay expertos que dicen que fue el primer gran “hype watch” moderno, mucho antes de los Nautilus, los Daytona y todo eso.
Si te metes en foros de relojes (yo lo hago a veces cuando me aburro en clase), verás que hay gente que habla del “End of Days” como si fuera un santo grial. Y la verdad, teniendo en cuenta lo raro que es y la historia que tiene, no me extraña.
El impacto cultural del “End of Days”
Este reloj no solo fue importante para la marca, sino también para toda la industria. Aquí van algunas razones:
- Popularizó los relojes negros
Antes de este modelo, los relojes negros no eran tan comunes. Pero después de él todos querían sacar su propio modelo oscuro, ya fuera en PVD, cerámica o carbono.
- Abrió la puerta a colaboraciones con famosos y películas
Hoy tenemos relojes de James Bond, de Marvel, de todo. Pero en 1999 era rarísimo mezclar Hollywood con relojes suizos. Este modelo demostró que podía funcionar.
- Definió el estilo agresivo del Offshore
El Royal Oak Offshore siempre fue más grande y más extremo que el Royal Oak normal, pero el “End of Days” llevó eso al límite. Y a partir de ahí muchos otros modelos Offshore siguieron esa estela.
- Se convirtió en un objeto de culto
Ahora mismo es un reloj casi legendario. No por ser el más caro ni el más complicado, sino porque tiene alma, historia y una estética que no se parece a nada.
Por qué a mí me parece un reloj épico
Aunque yo no me pueda permitir ni el tornillo del bisel de este reloj, me encanta leer sobre él porque tiene una personalidad brutal. Mientras muchos relojes de lujo son super elegantes y discretos, este es todo lo contrario: es oscuro, agresivo, llamativo, casi intimidante.
Además, tiene ese toque noventero que me parece super guay. Yo he crecido viendo pelis viejas de acción con mi padre, y este reloj tiene todo el estilo de esa época.
También me mola que haya sido importante no solo para la marca, sino para toda la historia de la relojería moderna. Osea, no todos los relojes pueden decir que cambiaron la moda del sector.
Y por último, aunque sea un reloj de lujo, tiene ese punto “urbano”, casi de streetwear, que hace que gente joven también se interese por él.
Conclusión
El Audemars Piguet Royal Oak Offshore “End of Days” es mucho más que un reloj. Es una pieza que marcó una tendencia, una colaboración atrevida con el cine, un modelo que definió el estilo oscuro y agresivo de los Offshore y un objeto de culto que hoy es casi imposible de conseguir.
Nació como una edición limitada para una película de acción y terminó convirtiéndose en uno de los relojes más influyentes de finales del siglo XX. Su estética negra, sus detalles amarillos, su correa de Kevlar y su look táctico lo convierten en algo único, incluso 25 años después.
Aunque yo solo soy un estudiante que sueña con relojes que nunca tendrá, este modelo me parece fascinante porque demuestra que la relojería no es solo lujo, sino también creatividad, historia y cultura pop mezcladas.












